jueves, 4 de octubre de 2012

Escribir una novela


Hace más de diez años publiqué una novela corta titulada Pasajero de verano.  Comencé con un par de párrafos, luego un cuento y más adelante decidí añadir algunas anécdotas personales, cosas que había escuchado y otras invenciones que completaron una serie de capítulos que no se enlazaban linealmente, para hacer de la lectura una más activa y creativa.  Tengo que confesar que uno de mis viajes a la Isla de Mona, remoto promontorio de roca y arena en el Caribe, me ayudó a diseñar una intriga derivada de eventos verdaderos que históricamente se han suscitado en esta isla caribeña. Un viaje a Europa y otro a Sur América me dieron la sustancia y los personajes necesarios para seguir los pasos de Ian Fleming, con su exitosa fórmula del espionaje internacional. La primera edición la montamos a mano entre Edwin, César y mi persona en una imprenta mecánica en mi pueblo de Utuado. Sólo pagué por el papel y las cervezas que se tomaron mis amigos.  Luego mis colegas de la Universidad de Puerto Rico, entre ellos la Dra. Nellie Bauzá, el Licenciado Pedro Rodríguez, Pedrito Santalíz, el poeta Antonio Ramírez, el pintor Luiz Collazo, el Doctor Ramos  y la Profesora Lourdes Torres Camacho provocaron un foro sobre esta extraña publicación.  Extraña y distinta porque casi nadie publicaba en aquellos tiempos desde la montaña hacia la metrópoli.  A ellos mi más sincero agradecimiento.  De vuelta a la novela tengo que confesar que algunos nombres, personajes y lugares son, en honor a la verdad, ficticios.  Pero otros, realmente se ajustan a una verdad modificada por las artes de la literatura.  Tal vez se preguntarán por las fórmulas mágicas de la imaginación. las musas o la disciplina de un escritor y con mucha pena tengo que decirles que nada de eso intervino en la creación literaria.  Creo que un poco de vino tinto, el amor de mi compañera y el apoyo de mis amigos fueron suficientes par dejar este breve relato como un legado a las manos de mis descendientes.  Espero que siempre disfruten la colección de ideas y pensamientos genuinos que decidí compartir con mis lectores.  Porque sólo en verano pueden vivir para olvidar lo inolvidable.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Isla de Mona, sólo para aventureros.

Este fue mi tercer viaje a la Isla de Mona. Como siempre, al divisar los acantilados de roca caliza abatidos por la fuerza del mar a la distancia todos mis sentidos se agudizaron. Esta isla misteriosa, se levanta del azul profundo con su imponente belleza natural. Es para nosotros una joya ecológica donde habitan especies únicas en el mundo. Aves marinas, iguanas jurásicas, crustáceos gigantes y toda suerte de vegetación que se adapta a las duras condiciones climatológicas del caribe tropical. Esta vez visitamos el fondo marino para disfrutar de los más exuberantes paisajes coralinos, de la inmensa variedad de coloridos peces que viven en sus arrecifes, las tortugas, careyes, manta rayas y tiburones. De regreso, un grupo de gaviotas nos acompañó por largo trecho junto a la protección de una docena de delfines que flanquearon nuestro barco hasta la boya número 4 frente a las costas del poblado de Boquerón, Puerto Rico.Amona, refugio de Piratas, Tainos, Fugitivos, Aventureros y Amantes del Mar y la Libertad.